Historia y tradición de la uva en Nochevieja

uvas en nochevieja

 

Conocemos la importancia cultural que tiene la uva en nuestro país, pero hay poco conocimiento sobre su origen y su tradición que hicieron de este fruto estar presente en toda cena española durante el Fin de Año. La uva aumenta enormemente su producción cada temporada navideña para llenar nuestros vasos durante las cenas y, también, para bendecirnos de un buen próspero año. Aquí os traemos un poco de historia y curiosidades sobre este alimento que no pasará desapercibido.

Historia de la uva.

La vid ya es reconocida en la Prehistoria como un alimento más. Es originaria del Cáucaso y Asia occidental, los expertos localizan el origen del cultivo de la uva en las orillas del mar Caspio, y, durante el Neolítico (6000 años a. C.) se inició el cultivo de la vid en Asia Menor y Oriente Próximo. Más adelante, civilizaciones como los egipcios darían uso de la vid, pero fueron los griegos y romanos quienes utilizaron en mayor medida la viticultura y expandieron el cultivo de la vid por toda Europa. Los españoles fueron los que llevaron este cultivo a América del Norte. En la actualidad, Europa es el principal continente productor de vid.

Su tradición en Fin de Año.

En España hay una gran tradición respecto a este fruto, siendo uno de los grandes países exportadores de uva. Hay provincias como Murcia, Almería o Alicante que tienen un gran bagaje cultural sobre la uva y son importantes productoras de este fruto.

Pero si algo caracteriza a la uva, aparte de por su larga cultura y su arte vinícola, es por la costumbre de comer en Nochevieja doce uvas, una por cada mes del año, para dar la bienvenida al nuevo año venidero con buena suerte. La razón del por qué de este hábito es algo confusa, pues hay diferentes teorías, pero se sabe que en el año 1895 hay una referencia escrita sobre esta tradición de comerse doce uvas para despedir el año, incluso el Presidente del Consejo de Ministros despidió aquel año con uvas y champán. Esta tradición fue importada de los aristócratas franceses y alemanes, por lo que era una tradición de familias acomodadas.

¿Cómo llegó a imponerse esta tradición en España?

Pero hubo un precedente que hizo que gran parte del pueblo de Madrid saliera a la Puerta del Sol a comerse las uvas al son de las campanadas: en el año 1882, un bando municipal del alcalde de Madrid, José Abascal y Carredano, impuso una cuota de 1 duro a todos los que quisieran salir a recibir a los Reyes Magos. Esta tradición servía para ridiculizar a algunos forasteros que llegaban esos días y a quienes se les hacía creer que había que ir a buscar a los Reyes Magos la madrugada del 5 de enero; se utilizaba, además, para beber y hacer cuanto ruido se quisiera. Con lo que privó a los madrileños de disfrutar un día de fiesta donde se permitiese casi todo. Esto provocó que un grupo de madrileños decidieran ironizar la costumbre burguesa, acudiendo a la Puerta del Sol a tomar las uvas al son de las campanadas. Poco a poco, esta costumbre fue cogiendo fuerzas y se fue repitiendo año tras año en cada vez más localidades españolas.

Otra teoría aparece en 1909 en Alicante. Los agricultores de Alicante, tras verse con excedente de uvas, tuvieron que liquidarlas, logrando popularizar la costumbre y darle el impulso definitivo que, desde entonces, acabaría por convertirla en una consolidada tradición.

Esta tradición fue extendida en países latinoamericanos como México, Venezuela, Perú o Colombia con sus respectivas manías, como en vez de comenzar el año con uvas, comerse pasas. En otros países como Italia es costumbre dar la bienvenida al año con un plato de sopa de lentejas durante la cena, o, en otros como en Estados Unidos, simplemente no se toman nada.